Todos preguntan por el bebé. Pocos preguntan cómo estás tú.
Y si te sientes cansada, llorona o con ganas de que nadie toque el timbre, no estás haciendo nada mal. Es parte de estos días, y tiene nombre.
Llorar sin razón la primera semana es común
Sentirte triste, ansiosa o irritable unos días después del parto le pasa a muchísimas mamás. Se le llama baby blues, y según el NHS, el sistema público de salud británico, suele pasar sola antes de las dos semanas.
Si no pasa, empeora o sientes que no puedes con todo, ya no es baby blues. La depresión posparto puede empezar en el embarazo o hasta un año después del parto, y el NHS es claro: hay que pedir ayuda aunque tengas solo algunas de las señales. Tu ginecólogo o tu pediatra son un buen primer paso.
Las visitas pueden esperar
En Guatemala, cuando nace un bebé llega la familia entera. Con cariño, pero llega.
La Academia Americana de Pediatría lo dice sin rodeos: tus necesidades van primero, y atender visitas no tiene por qué estar en tu lista ahora. Quien te quiere va a entender que necesites tiempo.
Aceptar ayuda no es rendirse
La misma recomendación de la AAP: no rechaces las ofertas de ayuda. Y el NHS agrega qué pedir:
- Que alguien haga las compras, cocine o limpie.
- Que te cuiden al bebé un rato para que duermas.
- Que te escuchen. Hablar de cómo te sientes, con alguien de confianza, también cuenta.
Dormir cuando se pueda y salir a caminar, aunque sea un rato corto, están en la misma lista. De eso hablamos en Ejercicio después del parto: empieza caminando.
Cinco minutos para ti
Cuando todo se sienta demasiado, prueba esto, que el NHS recomienda para el estrés y la ansiedad: siéntate cómoda, inhala por la nariz contando hasta cinco y suelta el aire por la boca, despacio. Sigue así al menos cinco minutos.
No arregla el cansancio. Te da un momento tuyo en medio del día.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que en los controles después del parto te pregunten cómo estás de ánimo, no solo cómo está el bebé. Si nadie te lo pregunta, puedes decirlo tú.