Tu perro duerme a los pies de la cama. Tu gata se sube a todo. Y en unas semanas llega alguien que va a cambiar la casa entera.
Es normal preguntarse cómo lo van a tomar. La buena noticia: se puede preparar, y conviene empezar antes de que nazca el bebé.
Prepararlo desde el embarazo
La Academia Americana de Pediatría no recomienda sacar a la mascota de la familia: recomienda prepararla. Lo que sugieren la AAP y la ASPCA, la sociedad protectora de animales de Estados Unidos:
- Cambia las rutinas con tiempo, uno o dos meses antes: horarios, paseos, dónde duerme.
- Acostúmbralo a los sonidos: pon grabaciones de llanto de bebé en casa.
- Preséntale las cosas nuevas de a poco, una o dos a la vez: la cuna, la carriola, el cambiador.
- Lleva a casa una mantita con el olor del bebé antes de que les den el alta.
El día que llegan a casa
Con perros, la ASPCA sugiere que entren primero los demás, para que salude como siempre. Después, con correa y alguien que te ayude, déjalo oler los pies del bebé un par de segundos. Sin apuros.
Con gatos, lo mejor es saludarlo tranquila, en un cuarto sin ruido, antes de que entre todo el mundo.
La regla que no se negocia
La AAP lo dice así: nunca dejes a tu perro o tu gato solo cerca del bebé. No importa lo bueno que sea.
Dos cuidados más:
Que la mascota no entre donde duerme el bebé. La AAP lo recomienda para que el pelo no le irrite las vías respiratorias. Y la ASPCA advierte algo concreto: un recién nacido no puede mover bien la cabeza, así que un gato acurrucado contra su cara le puede dificultar respirar. Puerta cerrada en la siesta.
Si tu perro gruñe, enseña los dientes o tira mordidas cerca del bebé, busca de inmediato a un experto en conducta animal.